No estoy enfadada, estoy herida. Lo que pasa es que no notas la diferencia.
Herida por que nos estamos torciendo, ¿qué nos pasa? Supongo que lo que pasa siempre, el tiempo. El tiempo haciendo estragos, el tiempo haciendo que nada sea como siempre, el tiempo cambiando las cosas. ¿A que casi no parece una excusa lo del tiempo? Pero no quiero engañarme, sé que la culpa es solo nuestra. Me atrevería a decir que más tuya, pero claro, es desde mi punto de vista.
Dijiste que no ibas a hacerme daño nunca, pero mírame ahora, que mi alma ya no encuentra el sosiego de cuando estaba contigo, que ya no me haces sonreír todas las mañanas, que pienso en ti y más que alegría me dan ganas de llorar... Y todas las canciones me hablan de ti, y no veas lo hijas de puta que son a veces.
Y eso sí es tu culpa, por como me tratas. Supongo que no todo iba a ser bonito para siempre, ¿verdad? Pero estoy empezando a estar cansada de todo esto, ya no sé si quiero aguantar más. Por ahora sé, y tenlo claro, que yo no pienso robarte un beso, haré que te mueras por uno... me lo acabarás pidiendo.
Y no pienses que ya no te quiero o que ya no me importas, por que muero por decirte que esto me está matando, que ya no puedo sin ti. Pero ya no queda valor para mirarnos de nuevo y pedirnos perdón por todo el daño que nos hemos hecho. Aun que espero que algún día lo encontremos, dejemos atrás el dolor y empecemos de cero, haciéndolo bien esa vez, sin rencor, sin mierda.
Mientras tanto, nos va a tocar sufrir, hasta que seamos felices, o hasta que uno de los dos se canse de luchar. Espero que sea lo de ser felices, así que, mientras te espero, seguirás siendo lo primero que piense cuando me digan: pide un deseo.

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