Paseos por la playa guiada por
tus pasos, los mismos que me llevaron a la perdición, y ahora no sé ni dónde
buscarme. Los besos con sabor a wishky; las
sonrisas que conseguían iluminar mis días grises, y los desayunos con tus
brazos rodeándome la cintura. Estaba
tan nerviosa que no sabía que decir. Estaba buscando la palabra perfecta para
describirte. No la encontré. Me quedé callada. El corazón me late rápido, se llena de colores, canciones, y
promesas. Todas mis dudas, de golpe, se van. Y te doy la mano. Me acuerdo de esa sonrisa dulce que me pones. Y, poco a
poco, me enamoras más, día a día. Ahora, ya no soy nada si tú no estás aquí.
Objetivo conseguido. No hay más lágrimas, ni dolor, ni
tristeza. Sólo hay besos, sonrisas, caricias y abrazos. Tu podrías darme uno de tus abrazos en medio de un campo de
batalla y ganaría tu abrazo, nuestro abrazo. Te llevaré tostadas de frambuesa, todas las mañanas y te
despertaré con el beso de buenos días más dulce del mundo. Construiré un país muy pequeñito, tanto que pueda abrazarte
desde cualquier lugar y que pueda ver tu sonrisa todos los minutos de mi vida.
Supongo que el paraíso, no se encuentra tan lejos.
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