Suena trivial. Como todo lo que escribo. Sin sentimiento, pero arañándote el alma, desgarrando por dentro. Es difícil escribir cuando el pecho te oprime las palabras, cuando no puedes pensar con claridad. Cuando todo es negro. Humo. Pero también es cuando es más bonito. Cuando siento dolor, escribo. ¿Que voy a hacer si no? Aun que no tenga sentido lo que digo, porque no puedo explicar lo que siento. ¿Alguien sabe definir lo que siente por dentro? Yo al menos no. Además me bombardean. Pensamiento. Respiro. Pensamiento. Parpadeo. Pensamiento. Lágrima. Pensamiento. Todos contradiciéndose. Estaría bien que alguien me explicase que pienso en realidad. Yo ya he intentado entenderme. Y no puedo.
<<Tienes que aprender a elegir tus pensamientos tal y como eliges la ropa cada día>>.
Pues yo no puedo. No sé lo que quiero. No sé de la vida. ¿Es miedo? Puede. No sé lo que es. Solo sé que algo me destroza por dentro. Y no puedo evitarlo. Echo tantas cosas a perder por esto. Es como si yo misma me impidiese ser feliz. Yo y solo yo. La culpa no es de nadie más. Pero tampoco sé como arreglarlo.
Y llegaste tú.
El dolor se fue, para dejarte sitio a ti. (Hola) No podía ni mirarte, no sabías cuanta vida me dabas, y no debía notárseme. Nunca me ha gustado depender de nadie. Supongo que te gusta ser especial en todo y romper reglas. Pero siempre tuviste mucho cuidado para no romperme a mi. Gracias. Eras maravilla.
Sí, eras.. Nada es eterno ¿no? Por desgracia. Pero no puedo quejarme, ya lo sabes, porque la culpa fue mía. Eso que yo creía que tú eras el final de mi oscuridad. Pensaba que a partir de entonces serías tú.. y ya. Nada más. Tú. ¿Lo entiendes? Pero las cosas no siempre salen como uno quiere o necesita.
Que decías todas esas cosas que me hacían cerrar los ojos y ver luz. Sí, ¡luz al fin! Me hacías hasta volar, aun que suene cursi. Solo puedo pensar en ti, en tus manos por mi espalda, en tus labios por todo mi cuerpo, en cuando me abrazabas si me echaba a temblar. Eso era amor. Lo más parecido a amor que he sentido nunca. Tú me dabas vida, de esa que yo necesitaba.
Pero la puerta no está cerrada, el problema es, ¿que quiero yo? Ojalá esa respuesta de un puta vez. Y el tiempo pasa. Y yo ya no sé. ¿Qué estoy haciendo? Vuelvo al principio. Pensamientos. A eso se reduce todo. Preferiría no pensar. Disfrutar de todo. Pero a los demonios no les gusta vivir a la intemperie, y en mi cabeza se está muy calentito.
Y para que luego me digan que no sé hacer resúmenes, ahí está nuestra historia, en unas tristes lineas. Que tú te mereces un libro entero. Pero lo demás es nuestro, y espero que el tiempo no haga estragos en mi memoria. Y sinceramente, no espero que me entendáis, yo tampoco lo hago muchas veces.
(Y suena esa canción. Tú canción.)

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