Valora lo que tienes pues un día se irá, eso lo aprendí en silencio en el pasillo de un puto hospital.
martes, 13 de diciembre de 2011
Ser esclava de tu amor es como tener una prisión en el paraíso...
Un silencio que yo no encuentro incómodo, miradas cómplices y unas carcajadas del vagón de al lado. Sonrío, me encanta esa sensación de incomodidad de la gente junto con nervios, prisas y relajación todo mezclado, en un incesable murmullo. Miro a mí alrededor, fijándome en lo diferentes que son las personas que me rodean. Tantos tipos de gente. Algunos con mirada desafiante, otros con sonrisas que llaman la atención, más de uno con pintas sospechosa… Parejas, besos, miradas, minutos perdidos en aquellos metros. Segundos que no se recuperan, pero que no se han desperdiciando. Recorriendo la cuidad por debajo, perdiéndose en miradas, encontrándose al mundo y a uno mismo, disfrutando de esos minutos de trayecto que nos llevan a nuestro destino y para algunos, a su futuro.
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